in Tokaji, Vinos del mundo

Royal Tokaji

La compañía

La compañía de vinos Royal Tokaji fue fundada en Hungría en 1990 y está considerada como una de las bodegas de referencia en Tokaj. Desde sus inicios, los fundadores decidieron apostar por la elaboración de vinos de un solo viñedo, en las zonas de Mézes Mály, Nyulászó, Szt. Tamás y Betsek.

A finales del sigo XVII los Tokaji eran muy apreciados en las cortes europeas y su posesión era sinónimo de poder político. Cuentan que fue el propio Francisco II Rákóczi, príncipe de Transilvania, el que insistió en que se llevara a cabo una clasificación de los mejores viñedos en los 28 pueblos que conforman la región vinícola. La clasificación se asemeja a la del viñedo bordelés, y quedó establecida en “Great First Growths” (sería un viñedo Grand Cru), First Growths (sería un viñedo Premier Cru), Second Growths (segundo Cru) y finalmente Third Growths (terceros Crus). De hecho, esta región tiene la distinción de ser la primera clasificada en Europa.

Combinando las técnicas tradicionales con tecnología moderna en bodega, Royal Tokaji ha creado una gama de vinos que ha supuesto el renacimiento de los legendarios vinos húngaros. La bodega fue fundada por un grupo de inversores privados con Hugh Johnson como cabeza visible. Johnson, escritor e historiador inglés y experto en vino, se empecinó en restaurar la gloria que correspondía a los vinos de una de las regiones vinícolas más famosas de la historia. Royal Tokaji fue además la primera compañía de capital extranjero en invertir en la región vinícola de Tokaj, incorporando el nombre de la región en su marca para resaltar la autenticidad de los vinos. Este paso pionero permitió que el gobierno húngaro privatizara otros viñedos de propiedad estatal, que acabaron principalmente en manos de compañías francesas. Es así como comienza el renacimiento de esta región, que pasó de tener una bodega estatal de la era comunista a una veintena de productores privados.


Viñedos y elaboración

La mayoría de los viñedos de Royal Tokaji se localizan en la comuna de Mád, donde podemos encontrar los clasificados como Premier Cru de Szt. Tamás, Nyulászó y Betsek; y el segundo Cru de Birsalmás. Tokaji es el nombre para la región vinícola, Tokaj es la ciudad y Aszú hace referencia al estilo único de estos vinos, la uva botritizada. Las variedades cultivadas son la Furmint, que se encuentra en un 70% de la superficie cultivada en la región y que por su alto nivel de ácido tartárico resulta especialmente susceptible a la botritis. La Hárslevelú, menos sensible a la botritis pero rica en azúcares y aromas y la Moscatel de Lunel o Moscatel amarilla, la más difícil de cultivar, realza el perfil aromático del Aszú.

El hongo (botrytis cinerea) penetra en la uva, secándola y concentrando los azúcares. A resultas de esta pasificación accidental, se descubrió que mezclando las uvas botririzadas con mosto en fermentación se obtenía un vino muy glicérido e intenso, de aromas muy complejos: miel, membrillo, anís, flor de acacia… Y sobre todo con un peculiar equilibrio entre la acidez y el dulzor que aportaban ese punto de majestuosidad, misterio y rareza difícil de encasillar. Por su color ámbar dorado, antaño se pensaba que contenía polvo de oro. Cuentan las crónicas que el primer vino resultante de estas características fue servido en la Pascua de 1630 por el cura calvinista Matías Szepsi, al que se le atribuyen los honores de ser su creador.

La elaboración del tokaj Aszú, tal y como la definió Szepsi, se divide inicialmente en la extracción por separado de dos mostos diferentes. Uno de uvas normalmente maduras y otro de uvas botritizadas. Naturalmente no resulta tan fácil, porque todavía hoy en día la recolección de las uvas es parte muy importante en la vendimia y los resultados varían de cosecha en cosecha. Los racimos afectados por la “podredumbre noble” se recogen a mano y cuidando que el fruto maduro (llamado Aszú en húngaro) no se rompa, porque perdería las propiedades de su néctar.

Las uvas Aszú se amontonan en unos canastos de madera con capacidad para 25 kilos, llamados “puttonyos”, palabra que da nombre y clasifica las categorías de los vinos Tokaji Aszú, que dependiendo de los “puttonyos” (3, 4, 5 o 6) añadidos al mosto base definirá la mayor o menor concentración de azúcares en el producto final y dará la categoría al vino. Los vinos fermentarán durante 60 días en barriles de roble húngaro, proveniente de los robledales de los montes Zamplén, con capacidad para 136 litros (llamados “gönc”), para pasar después, no menos de tres años, al silencio húmedo de laberínticas cavas subterráneas a más de ocho metros de profundidad, donde el moho de las cuevas (cladosporium cellae), que absorbe los vapores del alcohol, protegerá al vino de por vida, convirtiéndolo en un vino inmortal. De hecho los zares de la Rusia Imperial pudieron descubrir el sabor de botellas con 200 años de vida.