in Francia, Vinos del mundo

Famille Perrin

La familia

La historia de esta saga comienza a principios del siglo XX en el legendario castillo de Beaucastel, una joya arquitectónica de Châteauneuf du Pape que Pierre Tramier adquiere en 1909. Posteriormente será su yerno, Pierre Perrin, seguido por su hijo Jacques Perrin quienes desarrollarán los viñedos de Beaucastel. Actualmente son los miembros de la quinta generación quienes comparten los deberes y decisiones en torno a la idea original del fundador. En su honor se elaboró el legendario vino Hommage à Jacques Perrin en 1989, el primer vino elaborado fuera de Burdeos que se ha distribuido en Place de Bordeaux junto a los Crus Clases. Desde 2006 la familia Perrin pertenece a Primum Familiae Vini, asociación que reúne a once de los viñedos familiares más grandes del mundo, entre los que se encuentra Vega Sicilia y Bode­gas Torres, todos ellos elaboradores de vinos excepcionales con objetivos comunes de sostenibilidad y excelencia.


Viñedos biodinámicos

Antes de que Châteauneuf du Pape fuera reconocido como AOC en 1910, Beaucastel, cuyas primeras huellas se remontan al siglo XVI, era el único Cru con viñedo en la zona, sinónimo de calidad excepcional para los “nègociants” a lo largo de los años. Desde sus inicios, Château de Beaucastel se ha comprometido con el terroir, la tradición de mezclar las trece variedades autócto­nas y obtener la expresión de la elegancia. La familia Perrin, propietaria de la mayor extensión de viñedos del valle del sur del Ródano, se esfuerza por preservar y valorizar el patrimonio de cada terroir y darle su máxima expresión.

En 1950 fueron innova­dores al desarrollar la agricultura ecológi­ca en todas sus propiedades, comenzando con Château de Beaucastel. En aquella época lo ecológico apenas se conocía y para entonces convirtieron el viñedo del Château de Beaucastel en biodinámico (1974). El trabajo que desarrollan desde ese momento consiste en estimular la fisiolo­gía de la planta y su resistencia natural, salvaguardar un ecosistema único que siempre han protegido con pasión y que permite obtener unos vinos de inigualable estructura, elegancia y frescura. Toda la gama de vinos de la bodega tiene una sorprendente frescura, y saben, como pocos, obtener los mejores resultados de la tinta garnacha, variedad que han logra­do domar equilibrándola con otras variedades hasta lograr vinos con una elegancia única, con el refinamiento inherente a la familia Perrin.

La AOC Châteauneuf du Pape permite 13 variedades de uvas blancas y tintas. Buscar lo mejor de cada parcela, combinar las diferentes variedades procurando que cada una muestre su identidad y dejar que la naturaleza de la uva se exprese, son sus claves del éxito.