in Francia, Vinos del mundo

Josmeyer

Siempre en la vanguardia

Para entender esta bodega alsaciana tenemos que remontarnos a Aloyse Meyer, gran conocedor de las tierras alsacianas y que supo apostar por pagos que con el tiempo se convertirían en Grands Crus. Le sucedió su hijo Joseph, que tras momentos convulsos de entreguerra terminaría cediendo al dirección de la bodega a su hijo Hubert en 1941. Él fue quien creó la marca Josmeyer en 1963 y una red de venta en los mercados de exportación. Pero sería la cuarta generación, representada por Jean Meyer, formado en enología y viticultura en Beaune, la que revolucionó la bodega con ideas creativas e innovadoras. Fue un apasionado de la gastronomía y el arte, que en 1987 becó a artistas de la Escuela de Colmar para crear las etiquetas de sus vinos. Con la ayuda de Christophe Ehrhard, responsable de viticultura y director general, fue de los primeros elaboradores de Alsacia en certificar sus viñedos como biodinámicos en el año 2000. Actualmente, sus hijas Isabelle y Céline trabajan también en la bodega, la primera como enóloga y la segunda como relaciones públicas.


Los vinos

Josmeyer trabaja 28 hectáreas ubicadas en Wintzenheim, cerca de Colmar, donde existe un microclima excepcional con una de las pluviometrías más bajas de Francia. Elaboran sus vinos a partir de uvas como la Riesling, Pinot blanc, Auxerrois, Pinot gris, Gewürztraminer, Sylvaner, Muscat y Pinot noir. Austeridad, elegancia, finura y verticalidad son adjetivos a menudo utilizados para definir sus vinos, caracterizados por su excelente acidez. Son vinos que tienen buena untuosidad, sin resultar pesados, respetuosos con la naturaleza y en constante búsqueda de la identidad de cada pago. El paso del tiempo eleva estos vinos a otra categoría. “Son vinos que no hacen ruido hasta que alcanzan su madurez y lo dan todo”, según explican desde la propia bodega.

Desde el principio, Josmeyer se identifica con los mejores Grands Crus de Alsacia: Brand, plantado con Pinot gris, y Hengst, con Riesling y Gewürztraminer. El de Brand se sitúa en una ladera bien protegida, detrás de la aldea de Turkheim, con una exposición sur-sureste y suelos de granito mezclado con mica negra y gneis. Los terrenos son ricos en fosfatos con poco potasio y magnesio. Esto hace que los vinos sean puros, complejos, incisivos, con una estructura más fina que potente y una magnífica capacidad para envejecer. El de Hengst está a 360 metros sobre el nivel del mar y su suelo es calcáreo con margas, con una mezcla de calizas de los Vosgos.