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Nikka Whisky

Su fundador, el padre del whisky japonés

En 1918, un joven Masataka Taketsuru, cuya familia se dedicaba a la producción del tradicional sake, se trasladó a Escocia. Allí, con apenas 24 años, conoció a sus dos grandes amores: la señorita Rita Cowan y el mejor blended escocés. Masataka se convirtió en el primer nipón en estudiar el arte de la elaboración de whisky en Escocia y con ese conocimiento y su reciente matrimonio volvió a Japón dispuesto a poner en práctica todo lo aprendido.

A su regreso a Japón, Taketsuru estaba convencido de que para conseguir hacer el mejor whisky, debía encontrar las condiciones perfectas, lo que incluía la creación de una destilería completamente independiente. Así, en 1934, con el objetivo de que los japoneses pudiesen disfrutar de un whisky de auténtica calidad, fundó la destilería Nikka en Yoichi en el norte de la isla, la parte de Japón que, según él, más se parecía a Escocia.

El primer whisky de Nikka salió en 1940 y desde entonces su filosofía no ha cambiado. Masataka contagió su entusiasmo y junto a la búsqueda de la excelencia en su elaboración, elevó la calidad del whisky japonés a uno de niveles más los más altos del mundo.


Las destilerías

Nikka se distingue por ser la destilería japonesa galardonada en múltiples concursos a nivel global, pero fue con el prestigioso certamen internacional Spirits Challenge 2015 cuando es reconocido su whisky como el mejor del mundo. Entre los factores que hacen esto alcanzable para una destilería nipona, encontramos una localización similar a la de Escocia, la variedad de Whisky de Malta utilizada es clave, y estos granos se destilan en alambiques “Coffey”. A todo esto tenemos que sumar una habilidad especial para hacer un buen “blending”.

Dos son las destilerías del grupo en Japón, la primera fue fundada en 1934 en la ciudad de Yoichi, en la norteña isla de Hokkaido. El proceso de producción que se lleva a cabo aquí es uno de los más tradicionales del mundo, empleando técnicas como la destilación directa con fuego de carbón. Los pequeños alambiques funcionan a carbón, la malta tiene un ligero toque de turba y la maduración se realiza en barricas de bourbon, jerez y roble nuevo.

La segunda destilería, fundada en 1969 en la montañosa prefectura de Miyagi en la isla de Honshu, una región famosa por sus cascadas y aguas termales, se situó aquí tras más de 3 años de investigación de su elevada hidrometría y pureza de aire. Estas condiciones son ideales para el envejecimiento en barricas de roble. Esta destilería elabora un delicado whisky de malta con un frescor afrutado y floral instantáneamente reconocible. Poniendo especial énfasis en las barricas de jerez, el proceso de envejecimiento aporta una exquisita intensidad al encanto natural de este whisky puro de malta.